27 de julio de 2011

¿Es necesaria una nueva Filosofía Política en la Argentina?

La respuesta es afirmativa: Sí es necesaria una nueva filosofía política en el mundo, y en particular, para nosotros los argentinos, que todavía no tenemos claramente definido qué clase de pueblo deseamos ser: si deseamos ser libres o vivir dominados por ideologías extrañas a nuestro sentir nacional. Ser libre significa que aceptamos librarnos incluso de nuestras propias ataduras y estupideces internas (como ciudadanos y como nación), no impuestas por ningún país extranjero, sino por nosotros mismos al aceptar el dominio de una ideología por sobre nuestro total respeto por la Verdad, sin medias tintas.

En el Mundo Globalizado actual operan 3 grupos de filosofías; a saber: la liberal, la marxista y las orientales (islámica, China, India, otras). Las dos primeras se encuentran en una total revisión porque no lograron lo que se propusieron en el Siglo 19 y 20. Ambas actúan sin considerar la dimensión humana del Hombre, por eso hoy se habla de Neoliberalismo y de Neomarxismo engelsiano, en la búsqueda de un parche que les permita evolucionar.

La filosofía liberal considera únicamente la dimensión económica del ser humano como su valor real y máximo del mismo. La filosofía marxista, toma únicamente la explotación del hombre a favor del partido o Proletariado, que es realmente la explotación del hombre para el servicio al partido (y a los dirigentes). Entre las filosofías orientales la más peligrosa es la islámica, que es explotada políticamente por la teocracia de sus dirigentes religiosos (Ayatolas).

Digamos también que tanto la filosofía marxista como la islámica están decididas (¡ya lo están haciendo!) a imponer y expandir “su verdad” por la fuerza sin respetar la Libertad individual del Hombre. Recordemos que en la década del ’70 el marxismo nos quiso imponer a los argentinos, por la violencia de sus guerrilleros, su pensamiento marxista no democrático. Europa hoy está cuestionada por el islamismo con la pequeña fuerza que ya disponen en esos países.

La que mejor respeta la Libertad individual del hombre es la neoliberal, aunque como toda obra humana, es susceptible de encontrar mejoras en su concepción y aplicación. Las otras son Ideologías. También debemos decir que es la única de todas, que produce valores económicos reales. Una vez obtenida la riqueza se la puede distribuir por diversos métodos. Miremos el caso de la China continental que es comunista en su nivel político elevado, y por debajo es liberal al máximo y compite con todos los países del mundo por la riqueza que puede producir mediante el sistema económico liberal que impera en ese país, desde hace 30 años.

En el caso de nuestro país, debemos señalar que desde 1810 a la fecha, no hemos pensado en la necesidad de crear un pensamiento político propio, sino que nos hemos reducido a copiar las filosofías extranjeras, casi sin adaptarlas a nuestro medio. Existieron durante los siglos 19 y 20 pensadores argentinos que lo han advertido y propuesto, pero no se ha profundizado. Los EE UU en 1779 pensaron lo que necesitaban, y contra toda la corriente del mundo civilizado de ese entonces, crearon algo inédito que hoy se conoce con el nombre de Democracia y República. La Constitución que rige desde esa fecha aseguró a todos sus habitantes la Libertad del Hombre, y con algunas enmiendas reina en ese país y es respetada por todos.

Nosotros no podemos decir lo mismo hoy en nuestra patria. Por ello queda contestada la pregunta, y demostrada que es necesaria crear una filosofía política que satisfaga a nuestras necesidades como pueblo argentino y como Nación.

¿Qué pretende hacer CRUX – ONG en ese aspecto?

“Crux – Ong por el Bien común” se ha creado para hacer política, pero fundamentalmente se ha propuesto “crear conciencias políticas con patriotismo argentino”.

Esa organización no pertenece a ningún partido político. No ataca ni defiende a ninguno. Proponemos políticas partiendo de los Valores de la Ley Natural y del Bien Común. Esto nos acerca al pensamiento cristiano, desarrollado y ejecutado totalmente por laicos, sin ser confesional.

Crux – Ong recibe y pide el apoyo a todos los ciudadanos argentinos de buena voluntad, para que nos ayuden en nuestros propósitos, mediante ideas, críticas positivas, proposiciones, etc que nos permita crecer como ciudadanos argentinos con dignidad, con Justicia y con libertad, dentro de nuestra Constitución Nacional, no por sobre ni contra ella.

20 de junio de 2011

DÍA DE LA BANDERA


HUÉRFANOS DE LA PATRIA

Presentado por el socio de CRUX – ONG, Sr: Bruno Urbisaglia, Presidente de Unión Nacional de Entidades Patrióticas Argentinas (UNEPA), de Mar del Plata (Bs As) para recordar esta fecha.

Autor del artículo: Sr Daniel Capalbo. Historiador y Editor de Noticias.

Publicado en el diario PERFIL del 19 Jun 1999 en la ciudad de Buenos Aires.

Nadie podía imaginar, ni siquiera que el 28 de febrero de 1812, que por enarbolar su bandera en Rosario, a orillas del Paraná, Manuel Belgrano iba a ser castigado por la osadía. Pero así fue; como buenos burócratas, los miembros del Primer Triunvirato lo desautorizaron una y otra vez, y hasta llegaron a acusarlo de desacato por la absurda razón de que la bandera aún no había sido inventada (por ellos, digamos).

Belgrano, probablemente el más íntegro y desinteresado de los próceres, estudiaba en Europa cuando estalló la Revolución Francesa de 1789. Simpatizó rápidamente con las consignas de libertad, igualdad y fraternidad, y sobre todo con los jacobinos (republicano intransigente y centralista), que parecían más consecuentes con ellas.

Loa franceses habían creado su bandera sin demoras, detrás de la cual Belgrano vio como se encolumnaban entusiastas los ejércitos. Era un símbolo, la mejor causa para ofrecer la vida. Sin duda, Belgrano necesitaba su bandera. Porque, para ser sinceros, el Ejército del Norte que le tocó comandar era, apenas, un conjunto de gauchos desarrapados sin disciplina ni entrenamiento alguno. Con la bandera celeste y blanca, y la promesa de independencia, la guerra gaucha desmoralizó al ejército profesional realista en las batallas de Tucumán y de Salta.

El general Belgrano era el soltero más codiciado por las damas de la época, y sin embargo repartió su vida entre la guerra y la política, aunque tuvo tiempo para ellas. Jamás pecó de ingenuidad: sabía que desafiaba a quienes aún pretendían gobernar en nombre del “amado” Fernando VII.

En 1812, tan rápido como fue creada la bandera, el gobierno de Buenos Aires le ordenó ocultarla. Belgrano les pidió que no dramatizaran, que los colores la había sacado de la escarapela aprobada por ellos, el 18 de febrero de ese mismo año. Para celebrar el segundo aniversario de la Revolución, volvió a izarla en Jujuy.

Entonces Buenos Aires se largó a intrigar contra él, para correrlo de la arena política. Belgrano envió una carta para sosegarlos: “La bandera la he recogido y la desharé para que no haya memoria de ella (…). Si acaso me preguntan, responderé que se reserva para el día de una gran victoria”, replicó mordaz. Eso era Belgrano: un rebelde con causas claras.

Para sintetizar, digamos que el poder en Buenos Aires se puso muy cargoso: los saavedristas se guían oponiéndose a los morenistas. Belgrano estaba entre los segundos y fogoneaba el plan revolucionario. Al final, la historia argentina parió su gran clásico: el 8 de octubre de 1812, el general José de San Martín “cuando su ropa olía todavía a sal del Atlántico, y que sus amigos de la Logia Lautaro derrocaron el ´Triunvirato en lo que fue el primer golpe de estado del Río de la Plata.

Y como todo el mundo sabe, el Congreso de Tucumán, en 1816, adoptó la bandera como insignia nacional cuando ya hacía cuatro años que desde el Alto Perú hasta Buenos Aires la gente común la había consagrado como propia.

Desde entonces, la bandera encierra una identidad específica y popular. La bandera tuteló y acompañó la construcción de la nacionalidad. La nacionalidad se construyó con dificultad, pero desde los tiempos épicos hasta la consagración del voto universal, el concepto de patria sobrevoló un ideal igualitario – como apunta el sociólogo Oscar Terán – y generoso. La Argentina fue, desde la primera gran inmigración, un país con movilidad social, que conquistó la educación gratuita, pública y obligatoria, donde existían las oportunidades de trabajo y era difícil sufrir hambre.

Es posible que el regreso del patriotismo, la gran sorpresa del 25 de mayo último (25 May 1999) se relacione con una revalorización del hecho de ser argentino. Es posible que un país en crisis, con 13 millones por debajo del nivel de pobreza, corra a protegerse debajo de un símbolo que es común a todos. Sólo entre enero y mayo de 1999, los fabricantes de banderas de tela llevan vendidos 250 mil ejemplares contra 150 mil que vendieron en todo 1997, y 7 millones de escarapelas contra 4,5 millones en idéntico período.

¿Cómo es hoy el patriotismo? Más de 20 mil personas participaron de los festejos de mayo y el Ejército volvió a desfilar entre civiles después de una década de una obvia veda, aconsejada por la prudencia. Casas con banderas, solapas con escarapelas después de una década de banalización de la vida, de la farandulización y levedad insoportable, ¿serán los signos vitales de una sociedad que tiene el casillero de los ejemplos vacante, de un país que vive con temor al futuro?

La gente sabe por tradición escolar, que ejemplos eran los de antes. Belgrano, el 20 de junio de 1820, murió de una cirrosis hepática, apenas acompañado por tres amigos de hierro y en la más extrema de las pobrezas. La noticia pasó inadvertida, porque ese día Buenos Aires designó a tres gobernadores simultáneos y ninguno llegó a asumir.

Pero no hubo lugar en los diarios. Porque, como escribió Mitre, Belgrano “fue grande sin pretenderlo y encontró la gloria sin buscarla”. ¿Será que en el país de los próceres, los argentinos estén huérfanos?